30 de mayo de 2016
SOLO SE APRENDE HACIENDO
Cada vida tiene sus etapas. Algunas más difíciles que otras, pero en todas se aprende. Cada vez estoy más de acuerdo en que nos desarrollamos acorde a nuestras experiencias con el entorno, y en este mismo se producen las interacciones con los demás, entrando en juego de forma fortuita, sin planificarlo.
En este caso, he aprendido que la situación de cada uno nos hace diferentes, y muchas de las que nos toca vivir no son fruto de nuestra elección. Al ser niños crecemos en un ambiente que nos hace formarnos desde un punto de vista hostil y agresivo, pero en el fondo siempre necesitamos lo mismo: afecto.
En mi experiencia, puedo constatar que priorizaría mil veces la tolerancia, educación y respeto hacia los demás y hacia uno mismo antes que cualquier aprendizaje que podamos memorizar o interiorizarlo más adelante.
Pese a experimentar cansancio ante la lucha de situaciones racistas, irrespetuosas y violentas- siendo estas a pequeña escala- hoy puedo afirmar que un abrazo sincero, desde una petición amable, refuerza todos esos meses a esperas de que una intervención mediante el diálogo resultara efectiva.
Hoy puedo estar orgullosa de aprender que los niños son, en el fondo, niños a esperas de encontrar una puerta entreabierta de cariño.
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