Una fotografía sale bien cuando la persona que mira aprecia la belleza que hay ante sus ojos
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21 de agosto de 2014
7 de junio de 2012
Dejar correr la mente hacia el Sur
4 de noviembre de 2011
Praga
Esta mañana, casualmene, he ido a coger el cuaderno con las
dedicatorias de Praga, y me he dado cuenta que no le dediqué ni una palabra a
ese viaje tan fantástico.
Yo tenía miedo a volar, no por lo habitual, sino por algo
menos probable: por si nos estrellábamos en mitad del mar y los tiburones me
comían. Pero estoy aquí… ¡y lo que me gustan las turbulencias! Además, me
entretuve bastante con el periódico, al quitar palabras de titulares,
modificarlas y hacer unos nuevos con otro sentido.
El viaje comenzó mal, bueno ahora al recordarlo me hace
gracia y me alegro de tener tantos momentos graciosos para recordar. Mis
preciosas deportivas estaban en el momento y la escena del crimen: una chica
hizo estallar un extintor.
Esa misma noche, con chanclas, ya que mis deportivas se estaban
secando, nos dimos nuestra primera vuelta. Bien, comenzó a llover. Por temor a
perderme seguí a unos de mi clase que corrían, pero me detuve para ayudar a una
chica que no podía correr más. ¿Consecuencia? : Nos juntamos las peores
“orientadoras” y nos perdimos, lloviendo a mares, con chanclas, de noche, por
una ciudad desconocida. Oye, pero… ¡practicamos inglés!
Los demás días se resumen en excursiones:
-El odiado puente de San Carlos, que lo pasamos mil veces,
contando la primera que lo recorrimos y volvimos solo porque un señor me dijo
que si hacía eso y tocaba la estatua volvería a Praga. El guía otro día nos
dijo que ese mito no tenía fundamento, ¡bien!
- Con nuestro guía Yan, que no hacía más que repetir
“complejo”, visitamos el Palacio del presidente, de hecho, vimos al presidente.
Allí visitamos edificios enormes y precisos, conocimos la historia de San Vito,
vimos unas magníficas vistas de Praga.
-Pudimos ir a la Ópera State donde fuimos espectadores de la
Cenicienta en ballet, qué paquete tenía el prota… y la lámpara muy bonita, oye.
También fuimos a ver el Teatro Negro de allí que bueno… no
me gustó la verdad.
-Visitamos Karlovy Bary, la ciudad balneario, que tenía
manantiales de agua caliente con hierro. Fuimos tontos, y la probamos… qué mal
sabía. Dimos un paseo lluvioso por esa bellísima ciudad y compramos tortas
típicas de allí, una rosa que la habían mojado en el agua y se había oxidado y
una jarrita para beber el agua ardiendo a 72 grados.
-También hicimos un Gymkana, aunque nos lo tomamos por
nuestra cuenta y terminamos yendo en metro (siii, yo quería viajar en metro) a
las escaleras más largas de Europa, las cuales subimos y bajamos dos veces por
la emoción. Y vimos el muro de John Lenon.
Me lo pasé genial y creo que elegimos bien el sitio, porque
Praga es súper bonita, eso sí… llévate unos cuantos bocatas, porque la comida…
creo que nunca he puesto tantas caras de asco seguidas en mi vida.
10 de agosto de 2011
Adrenalina necesaria
El otro día monté en moto por primera vez. ¡Qué locura!.
Desde un principio no quería, no desechaba la opción de irme andando, aunque fuera cruzarme un desierto. Pero yo misma, la yo del verano me animó a hacerlo.
Me puse ese incómodo casco con el pelo en la cara y subí de un brinco a la Yamaha azul. Me agarré fuerte, no quería ser torpe, como siempre. Y ahí vi yo la carretera pasar rápida por debajo de mí. El aire azotaba fuerte y cortante.
No fue para tanto.
Hoy, por primera vez, también, he ido al Aquópolis. No me gusta demasiado el agua, pero hay que probar todo en esta vida. Así que con decisión me he tirado por todos los tubos llenos de agua que he podido.
No ha sido para tanto.
Creo que necesito emociones fuertes nuevas. Las antiguas son emocionantes, pero hay que cambiar... aunque cueste y en un principio esté indecisa si lanzarme al vacío o no.
25 de julio de 2011
Cómete las palabras
Te crees que lo sabes todo de todos. Pero no te anticipes, las primeras y segundas impresiones no sirven de nada. Me alegro bastante de haber tenido varios días para conocer mejor a las personas, porque hasta que no convives 24 horas, 7 días seguidos... no sabes si es cierto aquello que piensas.
Y bueno, después puedes comentarlo como anécdota.
20 de julio de 2011
Ese señor con canas se lo llevó
El inicio del fin. Empezamos por un no, seguimos por unas vacaciones mentales y. por último, el no tener nada material, como un mensaje de texto, para saber que fue verdad. Lo único que quedan son recuerdos, y espero que no afloren de forma fácil.
Ahora solo quedo yo y mi voluntad. ¿Será posible?, lo único que tengo que hacer es cambiar, pero no yo, sino de mentalidad, he empezado, no por el buen camino, pero sí por exteriorizarlo, ahora queda ponerle punto y final, a no ser que una coma se cuele entre tanto texto.
15 de julio de 2011
Telegrama II
Cuando la luz se reflejó en el agua se marcharon. Ella no tenía llaves, ni dinero, ni movil... pero orgullosa se despidió,se volvió y fue caminando tranquilamente con sus zapatos rotos hacia su casa. Después de 15 minutos andados con mil pensamientos por la cabeza y habiendole dejado atrás hacía mucho, pasó por un banco y escuchó su nombre. Era él, descalzo y a la espera. ¿Cómo había llegado antes que ella?,¿no se había ido?.
Y, después de un largo psicoanálisis, llegaron a su destino, pero la puerta estaba cerrada así que volvieron a recorrerse la preciosa playa hasta llegar a un gran mirador a la espera. Ella ya podía volver a casa, sus amigas la esperarían con la puerta abierta.
Esta vez quería volverse sola, pensar en todo lo que había pasado y esas preguntas tan poco frecuentes que le había lanzado. Así que, echó a correr,descalza por la playa. Y allí, las olas le daban en los pies y las preguntas le flotaban por su cabeza: ¿antes de venir aquí, querías cambiar algo de Madrid? ¿lo has cambiado? ¿cambiarías tú? ¿por qué eres tan cerrada? ¿tienes miedo a que si sé algo más de ti puedas ser más débil? ¿te cambiarías por otra persona?.
Telegrama I
Llovía, pero no solo la lluvia la mojaba, unas pequeñas lágrimas le reccorrían la cara. Se sentía desprotegida, estúpida, llorando por aquello que ya no tenía solución y había estado guardando durante tanto tiempo.
Cuando, de repente, notó una mano en su cintura, se sintió mejor. Una voz dulce se acercó a su oído invitándola a caminar por la playa, para ver esa preciosa Luna Llena que esperaba en el cielo.
Aceptó. No supo por qué, tampoco le apasionaba, pero supuso que sería un alivio hacerlo. Se secó las lárgimas, se descalzó y acarició con sus pies la arena fría. Y ahí, delante del mar, con la luna llena mirando amarillenta, descalza, sintiéndose preciada, se tumbó con esa falda incómoda a cuadros y esa camiseta blanca que pronto se manchó.
Ella nunca daba el primer paso, era la dura, la difícil, pero esta vez lo dejó pasar...tan solo una orden, un "bésame", fue suficiente como para que se acercara,pensando que así se olvidaría de todo.
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