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21 de agosto de 2014

Una fotografía sale bien cuando la persona que mira aprecia la belleza que hay ante sus ojos


7 de junio de 2012

Dejar correr la mente hacia el Sur




Es lógico pensar, para los que me conozcan, que si me dejas en medio de cualquier sitio nunca sabría decirte dónde está el norte y el sur, ni el este y el oeste, claro. Pero ahora mismo sé que estoy caminando, sigo caminando, como siempre, pero hacia otro punto cardinal. Digamos que el Norte es frío, a mí me gusta eso y cuando coges un sitito acogedor no hay quién te mueva, porque piensas que el otro lado estará más fresquito; bien, pues estoy notando el calorcito del Sur, de ir caminando con mis Vans deportivas he pasado a unas chanclas veraniegas, y estas últimas no son buenas para andar,te terminan doliendo, además,  vas con el sol de frente, hacia un lugar cálido que, en un principio no me gustaba, como el verano, el verano es horrible, no te deja quitarte la piel, mientras que en el invierno te puedes poner todas las capas que quieras. Aunque no sé qué sería mejor, si morir de calor, asfixiándote, o morir de frío congelándote y quedándote dormido poco a poco tiritando. Y en el verano la piel está más bonita, más morena, en el invierno más blanca. Bien, por cada palabrería que pongo con metáforas me doy cuenta del nivel de realismo que puede llegar a tener, menos mal que son solo metáforas, sí. Matadme.





4 de noviembre de 2011

Praga


Esta mañana, casualmene, he ido a coger el cuaderno con las dedicatorias de Praga, y me he dado cuenta que no le dediqué ni una palabra a ese viaje tan fantástico.
Yo tenía miedo a volar, no por lo habitual, sino por algo menos probable: por si nos estrellábamos en mitad del mar y los tiburones me comían. Pero estoy aquí… ¡y lo que me gustan las turbulencias! Además, me entretuve bastante con el periódico, al quitar palabras de titulares, modificarlas y hacer unos nuevos con otro sentido.

Ya se veía Praga, la gran mancha verde, y ya visitamos nuestro hostal. Cuatro plantas con un ascensor lento, en el que teníamos que viajar de dos en dos, porque sino nos multaban. ¡Pero hicimos culo en esas escaleras infernales!
El viaje comenzó mal, bueno ahora al recordarlo me hace gracia y me alegro de tener tantos momentos graciosos para recordar. Mis preciosas deportivas estaban en el momento y la escena del crimen: una chica hizo estallar un extintor.
Esa misma noche, con chanclas, ya que mis deportivas se estaban secando, nos dimos nuestra primera vuelta. Bien, comenzó a llover. Por temor a perderme seguí a unos de mi clase que corrían, pero me detuve para ayudar a una chica que no podía correr más. ¿Consecuencia? : Nos juntamos las peores “orientadoras” y nos perdimos, lloviendo a mares, con chanclas, de noche, por una ciudad desconocida. Oye, pero… ¡practicamos inglés!
Los demás días se resumen en excursiones:
-El odiado puente de San Carlos, que lo pasamos mil veces, contando la primera que lo recorrimos y volvimos solo porque un señor me dijo que si hacía eso y tocaba la estatua volvería a Praga. El guía otro día nos dijo que ese mito no tenía fundamento, ¡bien!






-El reloj de la Plaza, que a las en punto el gallo cantaba, el esqueleto tocaba la campana y los apóstoles salían, a mí parecer bailando con un movimiento sexy.
- Con nuestro guía Yan, que no hacía más que repetir “complejo”, visitamos el Palacio del presidente, de hecho, vimos al presidente. Allí visitamos edificios enormes y precisos, conocimos la historia de San Vito, vimos unas magníficas vistas de Praga.
-Pudimos ir a la Ópera State donde fuimos espectadores de la Cenicienta en ballet, qué paquete tenía el prota… y la lámpara muy bonita, oye.
También fuimos a ver el Teatro Negro de allí que bueno… no me gustó la verdad.
-Visitamos Karlovy Bary, la ciudad balneario, que tenía manantiales de agua caliente con hierro. Fuimos tontos, y la probamos… qué mal sabía. Dimos un paseo lluvioso por esa bellísima ciudad y compramos tortas típicas de allí, una rosa que la habían mojado en el agua y se había oxidado y una jarrita para beber el agua ardiendo a 72 grados.

-También hicimos un Gymkana, aunque nos lo tomamos por nuestra cuenta y terminamos yendo en metro (siii, yo quería viajar en metro) a las escaleras más largas de Europa, las cuales subimos y bajamos dos veces por la emoción. Y vimos el muro de John Lenon.

Me lo pasé genial y creo que elegimos bien el sitio, porque Praga es súper bonita, eso sí… llévate unos cuantos bocatas, porque la comida… creo que nunca he puesto tantas caras de asco seguidas en mi vida.











10 de agosto de 2011

Adrenalina necesaria

El otro día monté en moto por primera vez. ¡Qué locura!.
Desde un principio no quería, no desechaba la opción de irme andando, aunque fuera cruzarme un desierto. Pero yo misma, la yo del verano me animó a hacerlo.
Me puse ese incómodo casco con el pelo en la cara y subí de un brinco a la Yamaha azul. Me agarré fuerte, no quería ser torpe, como siempre. Y ahí vi yo la carretera pasar rápida por debajo de mí. El aire azotaba fuerte y cortante.
No fue para tanto.

Hoy, por primera vez, también, he ido al Aquópolis. No me gusta demasiado el agua, pero hay que probar todo en esta vida. Así que con decisión me he tirado por todos los tubos llenos de agua que he podido.
No ha sido para tanto.

Creo que necesito emociones fuertes nuevas. Las antiguas son emocionantes, pero hay que cambiar... aunque cueste y en un principio esté indecisa si lanzarme al vacío o no.



25 de julio de 2011

Cómete las palabras

Te crees que lo sabes todo de todos. Pero no  te anticipes, las primeras y segundas impresiones no sirven de nada. Me alegro bastante de haber tenido varios días para conocer mejor a las personas, porque hasta que no convives 24 horas, 7 días seguidos... no sabes si es cierto aquello que piensas. 
Y bueno, después puedes comentarlo como anécdota.

20 de julio de 2011

Ese señor con canas se lo llevó


El inicio del fin. Empezamos por un no, seguimos por unas vacaciones mentales y. por último, el no tener nada material, como un mensaje de texto, para saber que fue verdad. Lo único que quedan son recuerdos, y espero que no afloren de forma fácil.
Ahora solo quedo yo y mi voluntad. ¿Será posible?, lo único que tengo que hacer es cambiar, pero no yo, sino de mentalidad, he empezado, no por el buen camino, pero sí por exteriorizarlo, ahora queda ponerle punto y final, a no ser que una coma se cuele entre tanto texto.

Y es que eras tan adecuado para mí. Lo justo de romántico, la pizca de picante, suficiente de tierno y lo pefecto como para encenderme.

15 de julio de 2011

Telegrama II


Cuando la luz se reflejó en el agua se marcharon. Ella no tenía llaves, ni dinero, ni movil... pero orgullosa se despidió,se volvió y fue caminando tranquilamente con sus zapatos rotos hacia su casa. Después de 15 minutos andados con mil pensamientos por la cabeza y habiendole dejado atrás hacía mucho, pasó por un banco y escuchó su nombre. Era él, descalzo y a la espera. ¿Cómo había llegado antes que ella?,¿no se había ido?.  
Y, después de un largo psicoanálisis, llegaron a su destino, pero la puerta estaba cerrada así que volvieron a recorrerse la preciosa playa hasta llegar a un gran mirador a la espera. Ella ya podía volver a casa, sus amigas la esperarían con la puerta abierta.
Esta vez quería volverse sola, pensar en todo lo que había pasado y esas preguntas tan poco frecuentes que le había lanzado. Así que, echó a correr,descalza por la playa. Y allí, las olas le daban en los pies y las preguntas le flotaban por su cabeza: ¿antes de venir aquí, querías cambiar algo de Madrid? ¿lo has cambiado? ¿cambiarías tú? ¿por qué eres tan cerrada? ¿tienes miedo a que si sé algo más de ti puedas ser más débil? ¿te cambiarías por otra persona?.



Manda narices que alguien que no te conozca de nada dé en el clavo en tantas cosas, psicólogo tenía que ser.

Telegrama I

Llovía, pero no solo la lluvia la mojaba, unas pequeñas lágrimas le reccorrían la cara. Se sentía desprotegida, estúpida, llorando por aquello que ya no tenía solución y había estado guardando durante tanto tiempo.
Cuando, de repente, notó una mano en su cintura, se sintió mejor. Una voz dulce se acercó a su oído invitándola a caminar por la playa, para ver esa preciosa Luna Llena que esperaba en el cielo.
Aceptó. No supo por qué, tampoco le apasionaba, pero supuso que sería un alivio hacerlo. Se secó las lárgimas, se descalzó y acarició con sus pies la arena fría. Y ahí, delante del mar, con la luna llena mirando amarillenta, descalza, sintiéndose preciada, se tumbó con esa falda incómoda a cuadros y esa camiseta blanca que pronto se manchó.
Ella nunca daba el primer paso, era la dura, la difícil, pero esta vez lo dejó pasar...tan solo una orden, un "bésame", fue suficiente como para que se acercara,pensando que así se olvidaría de todo.