10 de agosto de 2011

Adrenalina necesaria

El otro día monté en moto por primera vez. ¡Qué locura!.
Desde un principio no quería, no desechaba la opción de irme andando, aunque fuera cruzarme un desierto. Pero yo misma, la yo del verano me animó a hacerlo.
Me puse ese incómodo casco con el pelo en la cara y subí de un brinco a la Yamaha azul. Me agarré fuerte, no quería ser torpe, como siempre. Y ahí vi yo la carretera pasar rápida por debajo de mí. El aire azotaba fuerte y cortante.
No fue para tanto.

Hoy, por primera vez, también, he ido al Aquópolis. No me gusta demasiado el agua, pero hay que probar todo en esta vida. Así que con decisión me he tirado por todos los tubos llenos de agua que he podido.
No ha sido para tanto.

Creo que necesito emociones fuertes nuevas. Las antiguas son emocionantes, pero hay que cambiar... aunque cueste y en un principio esté indecisa si lanzarme al vacío o no.



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