30 de noviembre de 2010

Camino empedrado de minutos,horas y segundos.



Me he dado cuenta la cantidad de horas que tiene un día.
Y no me he dado cuenta porque las haya contado, no, tengo mejores cosas que hacer.
Me he dado cuenta porque te puedes pasar horas despertándote, ya que tu mente está en la cama. Horas escuchando a gente que te dicen cosas que no te incumben. Horas callada, escuchando las tonterías que puede llegar a decir la gente, sin tener ni idea. Horas pensando qué estás haciendo, y por qué se te da tan mal.
Me paso muchas horas arañando mi autoestima, y otros ayudándome.
Pero después de pasarme así horas, ha llegado una hora en la cual he sacado una cosa que se me da bien, mira tú por donde.


Me he dado cuenta, una vez más, de que consigo lo que quiero sin levantar sospechas de que eso es lo que realmente busco. Estoy orgullosa, pero... es un poco extraño,que consigo lo que quiero cuando más difícil es, cuando depende de otra persona, mientras que cuando depende de mi misma, no consigo tan buenos resultados.

29 de noviembre de 2010

Toc toc, soy Ingrid.

Esta es la historia de una chica que cuando cerraba los ojos creía que el mundo ya no la podía ver.
Y como quien traspasa a otra dimensión, más allá de la luz y de sus sombras, en su propia oscuridad, lejos de toda las miradas, aparecía un gato solitario que vivía en un cerro.
En la densa negrura de sus pensamientos  los ojos del gato eran como faros en la noche que la protegían de su cara más oculta.
Todo el mundo pensaba que era fuerte, pero en realidad era frágil.


Ingrid odiaba las puertas.

No sé que me da más miedo: saber que Ingrid existe, aunque sea un personaje ficticio, o no comprenderla del todo... y eso que es producto de mi imaginación... 

27 de noviembre de 2010

Mucha mierda ;)



Si buscas, encuentras.
Está bien volverte sola, andando sin compañía, de vez en cuando, pero también tiene su parte mala: tienes más tiempo para pensar. 
Empiezas por un pensamiento, lo relacionas y pasas por algún sitio en el que hayas vivido algo y después de esto te acuerdas. Al acordarte lo buscas, lo buscas y todo se te parece. Y, de vez en cuando, lo encuentras.


Llevo tres días diciendo la misma frase "tengo muy mala suerte".
Basta con que no quieras ver a alguien, como para que a esa fiesta que vas a ir, también vaya.
Basta que estés mal con una persona y os rehuyáis para que te la pongan al lado 6 horas.
Basta que lo busques, con deseo, para que te lo encuentres. Sí, esta última también es mala suerte, porque una cosa es lo que se quiere y otra lo que se necesita.


Aun no he decidido si creer en la suerte, transformada en un trébol de cuatro hojas en mi monedero, pero lo que sí sé es que, según las circunstancias, tenemos o no mala suerte. Si estuviera encantada de ver a ese alguien, tendría buena suerte al encontrarmele en esa fiesta.
Si no estuviera mal con esa persona, estaría feliz al estar a su lado 6 horas.
Si...


¡A la porra la suerte!

23 de noviembre de 2010

Perfectamente sorprendida



Es curioso, pensaba que perfecto era aquello que tiene el mayor grado posible en todo, bueno...en casi todo.
Pensaba que era aquello que no se podría mejorar, que todo lo hacía bien.
No me va la perfección. Soy despistada, hasta tal punto de lavarme el pelo con suavizante y no con champú, de irme hasta un sitio para luego pararme a pensar que ese día cerraban. Soy enfadica, hasta por cosas que luego me resultan estúpidas e inútiles, pero como ya he empezado el enfado...lo termino. No me salen las cosas bien, no creo que nada se me de bien.
Conclusión: la perfección no pega conmigo.


Esto es lo que dije ayer, hasta que hoy he visto en la RAE la segunda definición de perfecto: "Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto".
Puedo ser perfecta en el despiste que me caracteriza.


Hoy, mi circunstancia se sorprende,se traga las palabras y se replantea las cosas que ayer dijo.

21 de noviembre de 2010

Con la lucecita que ilumina los sueños locos...



Me podría tirar toda la mañana en la cama.
Tu persiana bajada, creyéndote que aún es de noche. Arropada hasta los ojos. 
Si sacas un pie te das cuenta de lo calentita que estás ahí dentro, y que si sales ya no lo estarás.


Cuando suena el despertador, tú lo paras y vuelves a cerrar los ojos. Aunque suene 3 veces el despertador, te vuelves a dormir. Esos momentos en los que no estás despierta, y tampoco profundamente dormida y puedes cerrar los ojos y seguir con el sueño que dejaste.
Ese sueño donde no está Platón ni Aristóteles, ni siquiera la Riboflavina, donde no existen los límites cuando tienden a infinito...

19 de noviembre de 2010

Para lo que da un anuncio...

Acabo de ver el anuncio de la nueva camiseta de la selección española. Xavi Alonso, Llorente y Villa se acercan a la cámara, se paran y a la vez dicen "esta camiseta ya es historia" y se la quitan.

¿La primera diferencia entre hombres y mujeres es el sexo?¡que va!.

Observad en ese anuncio,vuestras casas, en los vestuarios, en la calle...¡donde sea!, cómo se quitan las camisetas los hombres y cómo las mujeres.
Una mujer con cuidado cruza sus brazos, coge la camiseta de abajo y poco a poco la va subiendo por su cuerpo hasta llegar a la cabeza donde estira los brazos, y poco a poco los descruza.
Un hombre, coge el cuello de la susodicha camiseta tira, estira los brazos y la camiseta se desliza por el cuerpo, y así se quita la camiseta.

Tú dile a un hombre que se la quite como una mujer, a ver si puede.
Yo,mujer, por más que me he quitado la camiseta de mil formas para comprobar las tendencias de los seres humanos, no he conseguido hacerme con la forma que tienen los hombres de quitarse la camiseta.

Ahora, que si entramos en el tema de cómo nos quitamos el jersey podemos morir, y yo pareceré más estúpida siguiendo los pasos para quitarme el jersey y quedarme congelada con el frío que hace.

18 de noviembre de 2010

Todo o nada se reduce en una alborada


Ese día mi color preferido era el azul. 
Me gustaba el color azul del cielo. El color azul del mar. El color azul de sus ojos.
Todo lo tenía azul. Si tenía que pintar algo, sería de color azul.
Mi armario estaba lleno de camisetas, sudaderas, pantalones azules.
Si iba a una tienda y me tenía que comprar algo, la vista me llevaba al color azul.

Hoy, mi color preferido es el morado.
Me gusta el color morado de las berenjenas. El color morado como la lila o el lirio morado. El color, ¿de qué ojos?.


Una noche te duermes pensando en aquella cosa y a la mañana siguiente pasa por tu lado y ni os dirigís la mirada.


15 de noviembre de 2010

La estúpida Guerra.

Odiaba discutir con ella. Era cabezona, orgullosa y nunca podía equivocarse.
¡Qué coincidencia, él era igual!.
Aaron siempre decía que ese orgullo le mantenía fuerte, que esa cabezonería le hacía salirse con la suya y que siempre tenía razón, por lo tanto, si discutía era por algo necesario. Pero se encontró con ella, igual en todos esos ámbitos, y lo odiaba. Odiaba que fuera tan cabezona y que no pudiera entrar en razón sobre lo que había hecho mal. Odiaba que fuera capaz de aguantar igual que él sin hablarla, sin ir detrás para solucionar las cosas. 
¿Qué hizo? Mantenerse igual. Esta estúpida guerra, en la cual nadie salía ganando y cuyo inicio ya se le había olvidado, seguía en pie por un simple hecho de fuerza. Pero en fin, las guerras siempre son estúpidas,¿no?.


Se podría decir que nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.

13 de noviembre de 2010

Heridas Infecciosas

Dicen que el tiempo cura las heridas. Qué equivocados están quienes lo dicen.
Si te haces una herida, no la curas y la dejas pasar, esa herida se pudre. Todo lo feo se queda adentro.
Un buen día, te vuelves a caer en esa misma rodilla y abres esa herida.
Hasta que no la desinfectes y la cures, la eches mercromina, soples, llores y te la tapes, no se va a curar.

Una vez, me hice una herida. No la curé y volvió, pero seguí sin desinfectarla.
Cada vez que me doy en esa misma herida no la miro, me duele y creo no poder hacer nada.
He tomado la decisión de abrírmela yo, enfrentarme al dolor cara a cara, sin llamar a un médico.
Creí estar decidida, hasta que el dolor llamó a mi teléfono. Como una tonta me quedé enfrente de él sin saber cómo responder. A la segunda llamada lo cogí.
Tenía una voz familiar, algo que me hacía estar callada, pensarme las cosas antes de decirlas, estar seria y tener ganas de que esa conversación se acabara ya.

Si no aguanto una simple llamada telefónica, ¿podré mirar la herida sin desmayarme por la sangre?.

12 de noviembre de 2010

¡Sopresa!, ¡20 minutos perdidos!


Un huevo kinder, esa merienda que nos gustaba a todos. Aunque fueran dos trozos de chocolate, nos entreteníamos con el juguete de dentro. 
Agitabas el huevo para elegir cual te quedabas. Cuando lo abrías lo hacías con ilusión, después lo dejabas encima de la mesa porque no le encontrabas utilidad y tu madre lo tiraba o lo ponía en la estantería.

Te das cuenta que te haces mayor cuando lo ves en la tienda y te lo compras, ya que hace mucho que no lo comías. No lo agitas. Lo abres y tardas 20 minutos en hacer el puñetero muñequito que antes tardabas 10 segundos en construir. Y después lo miras con orgullo, dejándolo encima de la mesa por si acaso se rompe y destrozas esos minutos de esfuerzo.

Ahora sé que no sirvo para arquitecta.

10 de noviembre de 2010

Suprimir, sí... bueno no

Amigos y amigas:
¿ Tenéis un mal recuerdo?, ¿ teméis algo que haya ocurrido y que pueda volver a suceder? o, simplemente, ¿ queréis borrar a esa persona que te tortura hasta en los sueños?.
¡No esperéis más!.


"Investigadores de la Escuela Médica de la Universidad Johns Hopkins y del Instituto Médico Howard Hughes, en Estados Unidos, han descubierto que eliminando ciertas proteínas de la región del cerebro responsable de recordar los temores, se pueden borrar de manera permanente los recuerdos traumáticos."


Ya no digáis: "ojalá pudiera borrar mis recuerdos", puede ser que se cumpla.
Todos hemos formulado esa petición en nuestra cabeza, pero... no pienso que sea bueno para nosotros.
Sí, pasaste un mal rato. Sí, si te olvidas de él no entraría en tus sueños. Sí, si no hubieses vivido esa situación nunca te acordarías ,en un momento dado, de lo que hiciste.
Pero...¿ y qué pasa con lo que aprendimos?, ¿los momentos buenos?.
Si eliminas la parte mala, eliminarías la parte buena. La parte buena de ese mal rato que ahora cuentas a carcajadas. La parte buena de lo que supuso caminar con él. La parte buena, ¿hay una parte buena en algo de lo que te arrepentirás siempre? Sí, no lo dudes. Has aprendido a no cometer el mismo error.


Menos mal que este gran descubrimiento irá destinado a otro tipo de personas que lo necesitan. Y no adolescentes inmaduros que piensan que sus problemas podrían acabar con el mundo y necesitan borrar recuerdos. Recuerdos,cosas que pertenecen a sus circunstancias de la vida.



9 de noviembre de 2010

Si algo puede salir mal, saldrá mal.



Me gusta tener organizadas las cosas. Saber que dentro de dos días tengo que hacer esto, a esta hora y en este lugar.
No sé si es manía o lógica. Si te organizas y planeas las cosas con anterioridad, pueden salir según lo previsto.
Yo quiero ir a un sitio, si lo planeo para un día, que no sea ese mismo o el siguiente, seguro que sale.  Si esa misma tarde me pongo a pensar lo que me apetece hacer, al final acabo haciendo lo mismo de siempre, que me puede gustar, pero está bien sorprenderte a ti mismo de vez en cuando.


Pero, por otra parte, si planeas algo, no solo depende de ti... y no va a salir como tú lo estás imaginando,no.
Según una de las muchas leyes de Murphy: Nada sale tal y como está previsto.
Dependes de personas, vaya faena. 
Si haces un plan con los amigos: una no podrá, a otra no le gustará, otra lo aceptará pero se irá más pronto, otra dirá que tiene alergia a algún elemento de ese lugar...
Si piensas en lo que te va a ocurrir mañana en clase: ese examen no te lo darán, cambiarán la fecha de entrega de un trabajo, te sacarán para un ejercicio que no hiciste...
¿y qué hacemos?.


Y si ya, el plan lo hace otra persona te puedes olvidar. Ya no decides tú el lugar, ni la hora... lo decide esa persona. Pero claro, todo puede ocurrir, ¡hasta que la del propio plan no vaya!... y así tú, que puedes, no tengas plan.
Pero tranquila, ya que lo previsto es que te quedes en casa, pero lo que no está previsto es que te salga un plan alternativo.


Porque aunque las circunstancias hagan la mitad del plan, también hay más, podemos llamarlos,  " elementos tocapelotas"

7 de noviembre de 2010

Sin perfección



Me creí la Diosa del tiempo. 
Tenía que hacer una trabajo a las 11, acabarlo y estar en mi casa a las 14.00. Así fue.
Tenía que salir de mi casa a las 17.00, estar en otro lado a las 17.05, recoger una cosa a las 17.10, recoger otra cosa a las 17.15, y otra a las 17.20 y por último a las 17.30 me esperaban para ir de compras.
Todo salió a la perfección, puntual en todas partes. Me creía la Diosa del tiempo.


Pero después llegué 15 minutos tarde cuando quedamos por la noche. Ya no me sentía la Diosa del tiempo.
Ya ni ser puntual me sale bien.

2 de noviembre de 2010

Felicidad contagiosa



Me llamarán loca cuando defiendo a los perros como si fueran personas.
Un perro siente, sabe cuando le das amor... porque viene a ti cuando quiere mimitos.
Un perro es fiel, si tú eres su amo, no se va a ir con otro.
Un perro sabe cuando estás mal, o por lo menos lo intuye, porque cuando lloras viene y se acerca a ti como apoyo.
Un perro da felicidad, si le miras y le haces una mueca mueven el rabo, saben que te estás dirigiendo a ellos y esto les hace feliz.
Un perro si hace algo mal lo sabe, y va cabizbajo a ti, se sienta a tus pies, baja las orejas y te mira con ojos de inocencia.


Para mí, mis perras son parte de la familia. Algunos no lo entienden, no entienden cómo se puede querer tanto a un ser que va a cuatro patas y no habla... pero es porque no lo tienen. Cuando tienes uno, y ves todos esos detalles de fidelidad, amor, felicidad, inteligencia y obediencia sabría lo mucho que vale la pena tener un animal como estos.


Porque llegar de un día horrible a tu casa y encontrarte en la puerta a una perra sentada mirándote moviendo el rabo y a otra dando saltos, las dos para saludarte, se te olvida por un instante el horrible día que has tenido.
Así que hago alusión a esa gran frase: Cuánto más conozco a la gente, más quiero a mi perro.
Mis perras forman parte de mis circunstancias
       

1 de noviembre de 2010

Paranoica de la muerte


Está comprobado.
Si tú juegas a "coche amarillo", estás atenta a los coches amarillos y acabas diciendo "cuántos coches amarillos hay,¿no?".
Si tú juegas a "mini", estás atenta a los minis y acabas pensando que hay muchos minis.
Puede haber más Citroën c3 verdes, pero como estás atenta de los minis, y los coches amarillos te parece que no.



Me quedaré apuntando cada señal para volverme paranoica y que me encierren. Así no tengo que pensar disfraz para el Halloween que viene.