29 de noviembre de 2010

Toc toc, soy Ingrid.

Esta es la historia de una chica que cuando cerraba los ojos creía que el mundo ya no la podía ver.
Y como quien traspasa a otra dimensión, más allá de la luz y de sus sombras, en su propia oscuridad, lejos de toda las miradas, aparecía un gato solitario que vivía en un cerro.
En la densa negrura de sus pensamientos  los ojos del gato eran como faros en la noche que la protegían de su cara más oculta.
Todo el mundo pensaba que era fuerte, pero en realidad era frágil.


Ingrid odiaba las puertas.

No sé que me da más miedo: saber que Ingrid existe, aunque sea un personaje ficticio, o no comprenderla del todo... y eso que es producto de mi imaginación... 

1 comentario:

Anónimo dijo...

creía que el mundo era un mero envoltorio..