Sin perfección
Me creí la Diosa del tiempo.
Tenía que hacer una trabajo a las 11, acabarlo y estar en mi casa a las 14.00. Así fue.
Tenía que salir de mi casa a las 17.00, estar en otro lado a las 17.05, recoger una cosa a las 17.10, recoger otra cosa a las 17.15, y otra a las 17.20 y por último a las 17.30 me esperaban para ir de compras.
Todo salió a la perfección, puntual en todas partes. Me creía la Diosa del tiempo.
Pero después llegué 15 minutos tarde cuando quedamos por la noche. Ya no me sentía la Diosa del tiempo.
Ya ni ser puntual me sale bien.
1 comentario:
Te disculpamos... pero solo por esta vez.
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