El
frío no existe, es la ausencia de calor. Y para calentar un hielo hay que tener
paciencia.
28 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
Remover y servir.
Idiota. Es lo que dice mi cabeza.
Ilusa. Entre carcajadas oigo de mi estómago.
¡Con poca sangre!. Me gritan mis venas.
Tú te lo buscas, advierten mis ojos.
Ahora solo tengo que juntar todo, removerlo y darle una idea clara, concisa, quitando todas las ideas que me hacen estar quieta, y dárselo a mis pies. A ver qué dicen.
19 de octubre de 2011
Regeneración.
Las heridas pueden regenerarse.
Nadie tiene la receta. Aunque seamos dueños de nuestro cuerpo, de nuestros órganos, cada uno de ellos vive independiente a nosotros...a lo que queremos, a lo que deseamos.
Es curiosa esta parte, no nos pertenecemos. Y de vez en cuando, una de esas partes camina el solo, hacia el camino bueno o malo, y él solito puede mejorar o empeorar tomando otro camino.
Y solo nos queda enfrentarnos a esa herida abierta, ella sola se mejorará solo tenemos que curarla un poquito con la felicidad.
12 de octubre de 2011
10 de octubre de 2011
Desencantado
(...)
-Me da pena la gente que se autodeprime.
-Te recuerdo que tú antes,querida amiga, eras así.
-Sí, yo era de muchas formas, pero se aprenden de las situaciones. Para qué te vas a joder a ti mismo, para eso ya están los demás, prefiero salir, sonreír no porque eso es más difícil, pero mirar la vida con buenos ojos.
-La vida no está para cometer locuras, debemos ser serenos y comportarnos como humanos con tareas, no como un saltimbanqui riéndose de la vida,tenemos una edad.
-Es cierto. No hay que desgastarla, pero tampoco tener 60 años a los 20, así morirás a los 40.
-Solo soy precavido e intento ordenar todo como es debido.
-Te prefería con 17 años.
-Eso ya pasó.
-Lo sé, por eso dejé de hablarte, dar un gran paso hacia el siguiente escalón para ver el mundo desde arriba.Saltar para sentir el aire con un grito de emoción no es fácil cuando alguien te agarra por detrás de la chaqueta.
-Quien te agarraba de la chaqueta era la razón que tenías antes de cambiar.
-¿Sabes? estoy orgullosísima de mí misma en este tema, de lo que no estoy orgullosa es de compartir tantas cosas contigo que no han servido para nada.
-Sirvieron en su momento, cuando eras una chica especial de verdad.
-Lo sigo siendo, pero el tú de ahora no me conoce, porque eres como un periodista que con una imagen que sale en la revista, que saca todas las historias descabelladas, y ni te preocupas de hacer una entrevista, porque saldría demasiado caro.
-Sí, no podría comprar tanta estupidez.
-¡Pues entonces dime qué hiciste para comprar la tuya!.
4 de octubre de 2011
Jitanjáfora.
En algunos momentos tienes clarísima una idea en tu cabeza: "popodríapía quepedarpar conpon élpe"; pero en otras tu cabeza dice lo contrario: "mepejorpo nopo, nopo sapabríapía copomopo acpatupuarpa". A veces soy fría hasta decir basta: "nopo enpetipienpedopo cópomopo sepe puepuedenpe depecirpi epsapas coposapas", otras cabe un poco de calor en mí "depesepeaparíapía verperleple".
Nipi yopo mepe enpetipienpedopo, ¡ seperápa coposapa depel geperinpigoposopo!.
3 de octubre de 2011
Estación de Autobuses.
Me suelo fijar en todo el mundo. Mejor cuando voy por la calle, observas sus pintas, lo que le está comentando al otro, la forma en la que lo hace... podría decirse que soy muy cotilla, pero puedes aprender cosas curiosas.
Esta vez ha sido en una estación de autobuses, no estuve ni media hora, pero en ese tiempo me dio tiempo a saber que no quiero volver.
Solo con ver a una pareja, que se acercaba lentamente al señor que revisaba los billetes. Se acercaban con temor a lo que iba a venir, con caras serias y las manos apretadas. Cuando el conductor le miró y le rompió un cacho de ese papel, a la chica se le rompía algo más. Él la miró, y se abrazaron después de un intenso beso. No lloraron, sus caras ya lo decían todo. Después, la chica se giró y volvió al metro, no quería ver cómo subía las escaleras del autobús. El chico se giró y, al ver como se iba, se quedó con la mirada hacia ella, quieto... después miró hacia abajo, y se dirigió a su asiento.
No sé dónde iba, ni lo que iba a durar su estancia, ni si iba a volver o no. Pero las despedidas son horrorosas. El no saber cuándo volverás a verlo, o siquiera si lo verás de nuevo... y querer guardar todos los recuerdos de esos días que para ti se hicieron tan sumamente cortos.
Apostaría lo que fuera a que el apretujón de ese abrazo, algo tan simple como un abrazo, más que el beso largo e intenso que se dieron, se le quedó a la chica en su cuerpo toda la noche. Y soñará con ello, viéndole en todos los autobuses que encuentre.
Y a él, la imagen de la chica yéndose, durante todo el viaje... aunque no apostaría tanto por esto, solo me fijé en la cara de amargura de ella.
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