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12 de junio de 2012

El día después



La resaca de un día de fiesta te hace replantearte si beberás de nuevo. Las agujetas, aunque duelan cada vez que te muevas y duren algunos días, nunca te harán pensar eso.


4 de mayo de 2012

Clasificación de sacos





Y vendrá el coco y te comerá... pues que me coma, está bien, me las apañaré para revolver la cama y que no me coja, así su comida, al final, será más apetitosa, ¿ese es el buen rollo no?
Nada, lo que no os cuentan es que llegará el coco, te mirará mientras duermes y sacará el saco, de hecho, elegirá el saco en el que te mete, más bien, te acariciará la cara para despertarte y susurrarte: "perdona, no me ha quedado claro, ¿en qué saco te meto?".
Bien "Señor Coco", yo no tengo saco, sí, puede que esté quedando como la que tiene más garbo de todas las camas que ha visitado usted esta noche, ya bueno... pero eso está bien, digo yo, muestro personalidad y elegancia, así que, haz el favor de no meterme en ningún saco e intenta cogerme, que tan fácil no es...tómatelo como un juego en el que ninguno pierde, por ahora.



26 de marzo de 2012

La pirata y su diamante


Y la pirata Blancanieves tenía un diamante muy grande y brillante custiodado por la Luna cada noche. Estaba dentro de una cajita que, cuando se abría, sonaba y la Luna bajaba en su llamda.
Una noche, quiso robarlo la Sirenita, pero no lo consiguieron. A la noche siguiente igual, y a la siguiente... hasta que un día Blancanieves quiso terminar con esas visitas nocturnas que tan poco le gustaban, por lo que cogió el diamante y éste la convirtió en sirena. Lo dejó a cargo de Luna y ella se fue a buscar y hablar con la Sirenita.
Pasaron semanas y semanas, y una nueva ladrona se quiso apoderar del diamante, pero cuando vio que la cajita tenía un espejo cambio de objetivo, así que cogio la caja entera y se la llevó sin abrirla. Pero, por ser tan mala, a los pocos días cayó enferma y la caja quedó sin dueño. 
Ahora lo tiene una niña rubia de ojos azules, el diamante está viejo y sin brillo pero tiene un toque de magia que, no te convierte en sirena, pero sí te maquilla para ponerte muy guapa y ser la más guapa del reino de tu casa.


17 de febrero de 2012

Ahora tiro yo, porque me toca


Rompe los esquemas y déjame loca.




Aún así, aquí mando yo. Pero vale, juégamela.


14 de febrero de 2012

Dulicioso





Siempre lo más rico es lo del medio.




25 de enero de 2012

Menos aburrido...


Es más divertido cuando no lo tienes, tambalea de un lado a otro encima de tu cabeza y te pones a pensar como llegar a él,porque tu cuerpo no puede estirarse más. Es más divertido que lances la pelota y que te la devuelvan. Es más divertido rodear a alguien hasta que le tienes maniatado de palabras y razones. Es más divertido que no conozcas tus puntos débiles y los descubras con una pequeña sonrisa.


Es más divertido cuando aún no lo has conseguido, porque a mí me gusta andar.


12 de enero de 2012

Inferencias.



Según Peirce los signos son aquellos que me dan lugar a una inferencia.
Teniendo como "detector de signos" la frase:
"Si ... entonces"

Y así, sabemos que
-Si vemos que alguien nos mira de mala manera,entonces es que hemos dicho algo mal.
-Si tiene pelos en el abrigo, entonces es que tiene un gato/perro.
-Si no te mira, ni te dirige la palabra, entonces es que pasa de ti.
-Si te dice cosas feas, entonces le caes mal.

Y así te digo Peirce...¿y es que muchas veces no hacemos las cosas (si) guardando por detrás otro "entonces"?.
Ojalá se supiera....no, sino le quitarías el misterio, las ganas y... el tope, y a nadie le gusta quedarse en el tope. Aunque a veces sea frustrante, puede llegar a ser divertido... al final.



6 de enero de 2012

Juguemos al parchís.




Cuántas tardes gastadas jugando en una mesa cuadrada de madera al parchís. Siempre me pedía el azul, el verde me parecía muy feo y el rojo demasiado llamativo. Si no quedaba otra, pues el amarillo...
A los años, mi abuelo me dijo que había que dejar al contrincante -si se jugaban dos- elegir primero, y después elegías tú el que estaba en la diagonal, si no querías que te pillase, o el anterior, así ibas detrás y le comías.

Sabiendo esto, yo siempre me elegía la diagonal. Porque nunca me ha gustado arriesgarme a que me salgan bastantes números altos y ponerme delante, con temor a que me coman. Mejor a lo mío, y si llego...llegaré...y si llega, llegará... 
Pienso que el parchís es el juego por excelencia para niños: Removíamos el cubilete como si no hubiera mañana mientras que cerrábamos lo ojos pensando el número que queríamos, el más alto, para adelantar y llegar los primeros, moviendo la ficha que primero veíamos, que solía ser la única que habíamos sacado y con la que habíamos hecho todos los movimientos, mientras que las otras aguardaban en casa. Refunfuñando si nos salía un 5 que había que malgastarlo en sacar una más. Apostábamos todo en una.
Mientras que los mayores, yo ahora mismo, agito dos veces el cubilete, lo echo en la mesa con cuidado para que no se salga del tablero y observo cada ficha, las 4 sacadas: dos juntas formando puente, otra adelantada y otra en mitad, detrás de la del contrincante. Y muevo según estas reglas:
-Miras si te siguen, para ponerla a salvo. 
-Miras si puedes comer a alguien y cuentas mentalmente.
-Adelantas tu primera ficha si está a salvo, sino, muevo la más atrasada.

Me gusta jugar al parchís, pero no me arriesgo a que me coman. Estoy en un puente constante, y rezo por que me salgan cincos, que son las casillas que hay entre puente y puente. Además de que así saco todas y si la suerte me da un 6, se convierte en 7 y puedo ir de la salida al primer puente sin pasar por un mar lleno de tiburones.
Aunque a veces hay suerte y te comes alguna ficha, cuentas 20 y huyes desconsoladamente...