Y la pirata Blancanieves tenía un diamante muy grande y brillante custiodado por la Luna cada noche. Estaba dentro de una cajita que, cuando se abría, sonaba y la Luna bajaba en su llamda.
Una noche, quiso robarlo la Sirenita, pero no lo consiguieron. A la noche siguiente igual, y a la siguiente... hasta que un día Blancanieves quiso terminar con esas visitas nocturnas que tan poco le gustaban, por lo que cogió el diamante y éste la convirtió en sirena. Lo dejó a cargo de Luna y ella se fue a buscar y hablar con la Sirenita.
Pasaron semanas y semanas, y una nueva ladrona se quiso apoderar del diamante, pero cuando vio que la cajita tenía un espejo cambio de objetivo, así que cogio la caja entera y se la llevó sin abrirla. Pero, por ser tan mala, a los pocos días cayó enferma y la caja quedó sin dueño.
Ahora lo tiene una niña rubia de ojos azules, el diamante está viejo y sin brillo pero tiene un toque de magia que, no te convierte en sirena, pero sí te maquilla para ponerte muy guapa y ser la más guapa del reino de tu casa.
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