Ya lo tengo todo controlado. -Que ahora viene el viento de otro lado, déjame el timón. Que la vida se nos va, como el humo de ese tren, como un beso en un portal.
Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
Por el mar
voy sintiendo mi poder sin tener miedo a los tiburones por mi gran estructura.
Sintiendo las olas debajo de mí que me hacen sentir tan relajada. Sin rumbo,
pero sin parar nunca; sin tener miedo en los ojos, pero con el pequeño
pensamiento de si encontraré tierra firme. Con mi pilotito en verde para que
otro como yo se acerque a estribor, aunque el color rojo me deslumbre porque
viene por el sentido tan ardiente y cálido como su color.
¿Cuántos
kilómetros llevo? Recuerdo mi primer viaje en el cual apunté todo, cada metro
recorrido, y eso que fue corto el camino, y ahora… a la deriva con chaleco
salvavidas y sin un matiz de los innumerables días.
Es lógico pensar, para
los que me conozcan, que si me dejas en medio de cualquier sitio nunca
sabría decirte dónde está el norte y el sur, ni el este y el oeste,
claro. Pero ahora mismo sé que estoy caminando, sigo caminando, como
siempre, pero hacia otro punto cardinal. Digamos que el Norte es frío, a
mí me gusta eso y cuando coges un sitito acogedor no hay quién te
mueva, porque piensas que el otro lado estará más fresquito; bien, pues
estoy notando el calorcito del Sur, de ir caminando con mis Vans
deportivas he pasado a unas chanclas veraniegas, y estas últimas no son
buenas para andar,te terminan doliendo, además, vas con el sol de
frente, hacia un lugar cálido que, en un principio no me gustaba, como
el verano, el verano es horrible, no te deja quitarte la piel, mientras
que en el invierno te puedes poner todas las capas que quieras. Aunque
no sé qué sería mejor, si morir de calor, asfixiándote, o morir de frío
congelándote y quedándote dormido poco a poco tiritando. Y en el verano
la piel está más bonita, más morena, en el invierno más blanca. Bien,
por cada palabrería que pongo con metáforas me doy cuenta del nivel de
realismo que puede llegar a tener, menos mal que son solo metáforas, sí.
Matadme.
Y esto solo con la letra “c”, imagínate lo que necesito para estar
satisfecha si me rondan todas estas palabras por la cabeza. ¡No te atrevas a
decirme una letra más!.