Dejar correr la mente hacia el Sur
Es lógico pensar, para
los que me conozcan, que si me dejas en medio de cualquier sitio nunca
sabría decirte dónde está el norte y el sur, ni el este y el oeste,
claro. Pero ahora mismo sé que estoy caminando, sigo caminando, como
siempre, pero hacia otro punto cardinal. Digamos que el Norte es frío, a
mí me gusta eso y cuando coges un sitito acogedor no hay quién te
mueva, porque piensas que el otro lado estará más fresquito; bien, pues
estoy notando el calorcito del Sur, de ir caminando con mis Vans
deportivas he pasado a unas chanclas veraniegas, y estas últimas no son
buenas para andar,te terminan doliendo, además, vas con el sol de
frente, hacia un lugar cálido que, en un principio no me gustaba, como
el verano, el verano es horrible, no te deja quitarte la piel, mientras
que en el invierno te puedes poner todas las capas que quieras. Aunque
no sé qué sería mejor, si morir de calor, asfixiándote, o morir de frío
congelándote y quedándote dormido poco a poco tiritando. Y en el verano
la piel está más bonita, más morena, en el invierno más blanca. Bien,
por cada palabrería que pongo con metáforas me doy cuenta del nivel de
realismo que puede llegar a tener, menos mal que son solo metáforas, sí.
Matadme.
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