7 de junio de 2012

Dejar correr la mente hacia el Sur




Es lógico pensar, para los que me conozcan, que si me dejas en medio de cualquier sitio nunca sabría decirte dónde está el norte y el sur, ni el este y el oeste, claro. Pero ahora mismo sé que estoy caminando, sigo caminando, como siempre, pero hacia otro punto cardinal. Digamos que el Norte es frío, a mí me gusta eso y cuando coges un sitito acogedor no hay quién te mueva, porque piensas que el otro lado estará más fresquito; bien, pues estoy notando el calorcito del Sur, de ir caminando con mis Vans deportivas he pasado a unas chanclas veraniegas, y estas últimas no son buenas para andar,te terminan doliendo, además,  vas con el sol de frente, hacia un lugar cálido que, en un principio no me gustaba, como el verano, el verano es horrible, no te deja quitarte la piel, mientras que en el invierno te puedes poner todas las capas que quieras. Aunque no sé qué sería mejor, si morir de calor, asfixiándote, o morir de frío congelándote y quedándote dormido poco a poco tiritando. Y en el verano la piel está más bonita, más morena, en el invierno más blanca. Bien, por cada palabrería que pongo con metáforas me doy cuenta del nivel de realismo que puede llegar a tener, menos mal que son solo metáforas, sí. Matadme.





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