Hoy he conocido a Sebastián, Sebas para los amigos.
El otro día encontró un sombrero, así como de paja. Se lo quería regalar a su padre, siempre llevaba el mismo sombrero para ir al huerto y bueno...a las tragaperras también, pero Sebas ese lo veía de mujer. Que si se lo ponía, los demás iban a pensar que era afeminado. Como su sobrino, apuntaba maneras, y ya se lo ha comunicado a la familia. Y es que, su sobrino no lo habría dicho si estuviéramos en otros tiempos. Tiempos en los que Sebas hacía la mili. Verás tiene 41 años, y servía a los militares, aunque con un poco de guasa. Él es zurdo.
Y ahora... se acuerda de todos esos buenos momentos, va a visitar a su madre enferma. Y de vez en cuando va a la piscina, porque tiene una hernia discal, y le sale gratis.
Gratis, no como el dentista. Se quiere arreglar los dientes, porque por culpa de la droga y el tabaco, y lo que no es tabaco, se les ha quedado amarillos.
"Y ahora los niños, que les veo metiéndose de todo, qué idiotas, no saben lo que engancha esto, y la vida de mierda que te deja..."
Y así, Sebas nos ha contado a una amiga y a mí su vida. No nos hemos perdido ni una coma, y más cuando nos daba esa lección de vida.
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