Cuando la luz se reflejó en el agua se marcharon. Ella no tenía llaves, ni dinero, ni movil... pero orgullosa se despidió,se volvió y fue caminando tranquilamente con sus zapatos rotos hacia su casa. Después de 15 minutos andados con mil pensamientos por la cabeza y habiendole dejado atrás hacía mucho, pasó por un banco y escuchó su nombre. Era él, descalzo y a la espera. ¿Cómo había llegado antes que ella?,¿no se había ido?.
Y, después de un largo psicoanálisis, llegaron a su destino, pero la puerta estaba cerrada así que volvieron a recorrerse la preciosa playa hasta llegar a un gran mirador a la espera. Ella ya podía volver a casa, sus amigas la esperarían con la puerta abierta.
Esta vez quería volverse sola, pensar en todo lo que había pasado y esas preguntas tan poco frecuentes que le había lanzado. Así que, echó a correr,descalza por la playa. Y allí, las olas le daban en los pies y las preguntas le flotaban por su cabeza: ¿antes de venir aquí, querías cambiar algo de Madrid? ¿lo has cambiado? ¿cambiarías tú? ¿por qué eres tan cerrada? ¿tienes miedo a que si sé algo más de ti puedas ser más débil? ¿te cambiarías por otra persona?.
No hay comentarios:
Publicar un comentario