29 de noviembre de 2011

Zapatos a juego.



¿Por qué me es tan difícil encontrar unos zapatos de mi gusto?.
Los zapatos son los que te llevarán por un camino u otro.
Si los coges bonitos y con tacón, no podrás pasear por las calles empedradas, te desequilibrarás.
 En cambio, unas deportivas no podrás lucirlas en un gran paseo a juego con tu falda favorita.
¿Y si nos ponemos los tacones para ese camino lujoso y las deportivas por el camino empedrado?.
 ¡Vaya tontería! Yo nunca sé por dónde voy a caminar, de hecho, no sé si acaso lloverá.

            Lo que me llevará al final serán mis pasos, no el camino.


28 de noviembre de 2011

Cambio.



Caprichosa, casa, cuidado, caso, contamino, coco, cacao, crío, circunstancia, , condición, creerlo, cama, catálogo…


Y esto solo con la letra “c”, imagínate lo que necesito para estar satisfecha si me rondan todas estas palabras por la cabeza. ¡No te atrevas a decirme una letra más!.


23 de noviembre de 2011

Qué buena idea.



Tendríamos que llevar carteles, sí.
Carteles donde pusiera algo que te caracterice...carteles que cambiasen cuando se te antoje. Que a veces sean pantallas luminosas.
Eso, deberíamos de tener pantallas, sí.

Así podríamos sacarle una sonrisa al de enfrente, así despertaríamos de la paranoia mental de alguno que viaja con la mirada perdida, así encontraríamos miradas simpáticas y a lo mejor hasta podemos ¡encontrar amigos!.



15 de noviembre de 2011

Abrázame monada.


Estoy malita y necesito cariño. Sí, yo necesito cariño. 
Y es que un abrazo a veces puede reconfortar tanto... pero solo si se da en ocasiones especiales.
Por eso yo recuerdo ciertos abrazos y, al hacerlo, me acuerdo de la sensación que me dieron.


A lo mejor soy más ñoña que vosotros, porque aunque no los de constantemente, recordarlos me saca una media sonrisa.





11 de noviembre de 2011

Pasando hojas de mis álbumes..




Parece una estupidez, pero viendo todas las fotos que tengo: planes improvisados, disfraces de último momento, excursiones a diferentes sitios, sesiones, fiestas... me he dado cuenta, lo mucho que me gusta mi vida.
¡No la cambiaría por nada del mundo!.

4 de noviembre de 2011

Praga


Esta mañana, casualmene, he ido a coger el cuaderno con las dedicatorias de Praga, y me he dado cuenta que no le dediqué ni una palabra a ese viaje tan fantástico.
Yo tenía miedo a volar, no por lo habitual, sino por algo menos probable: por si nos estrellábamos en mitad del mar y los tiburones me comían. Pero estoy aquí… ¡y lo que me gustan las turbulencias! Además, me entretuve bastante con el periódico, al quitar palabras de titulares, modificarlas y hacer unos nuevos con otro sentido.

Ya se veía Praga, la gran mancha verde, y ya visitamos nuestro hostal. Cuatro plantas con un ascensor lento, en el que teníamos que viajar de dos en dos, porque sino nos multaban. ¡Pero hicimos culo en esas escaleras infernales!
El viaje comenzó mal, bueno ahora al recordarlo me hace gracia y me alegro de tener tantos momentos graciosos para recordar. Mis preciosas deportivas estaban en el momento y la escena del crimen: una chica hizo estallar un extintor.
Esa misma noche, con chanclas, ya que mis deportivas se estaban secando, nos dimos nuestra primera vuelta. Bien, comenzó a llover. Por temor a perderme seguí a unos de mi clase que corrían, pero me detuve para ayudar a una chica que no podía correr más. ¿Consecuencia? : Nos juntamos las peores “orientadoras” y nos perdimos, lloviendo a mares, con chanclas, de noche, por una ciudad desconocida. Oye, pero… ¡practicamos inglés!
Los demás días se resumen en excursiones:
-El odiado puente de San Carlos, que lo pasamos mil veces, contando la primera que lo recorrimos y volvimos solo porque un señor me dijo que si hacía eso y tocaba la estatua volvería a Praga. El guía otro día nos dijo que ese mito no tenía fundamento, ¡bien!






-El reloj de la Plaza, que a las en punto el gallo cantaba, el esqueleto tocaba la campana y los apóstoles salían, a mí parecer bailando con un movimiento sexy.
- Con nuestro guía Yan, que no hacía más que repetir “complejo”, visitamos el Palacio del presidente, de hecho, vimos al presidente. Allí visitamos edificios enormes y precisos, conocimos la historia de San Vito, vimos unas magníficas vistas de Praga.
-Pudimos ir a la Ópera State donde fuimos espectadores de la Cenicienta en ballet, qué paquete tenía el prota… y la lámpara muy bonita, oye.
También fuimos a ver el Teatro Negro de allí que bueno… no me gustó la verdad.
-Visitamos Karlovy Bary, la ciudad balneario, que tenía manantiales de agua caliente con hierro. Fuimos tontos, y la probamos… qué mal sabía. Dimos un paseo lluvioso por esa bellísima ciudad y compramos tortas típicas de allí, una rosa que la habían mojado en el agua y se había oxidado y una jarrita para beber el agua ardiendo a 72 grados.

-También hicimos un Gymkana, aunque nos lo tomamos por nuestra cuenta y terminamos yendo en metro (siii, yo quería viajar en metro) a las escaleras más largas de Europa, las cuales subimos y bajamos dos veces por la emoción. Y vimos el muro de John Lenon.

Me lo pasé genial y creo que elegimos bien el sitio, porque Praga es súper bonita, eso sí… llévate unos cuantos bocatas, porque la comida… creo que nunca he puesto tantas caras de asco seguidas en mi vida.











2 de noviembre de 2011

Miedo. Enfrentamiento.



Aquí puedes tener miedo a muchas cosas. Miedo a cosas poco creibles, como que te topes por la noche con una niña diabólica al fondo del pasillo oscuro cuando vas a por un vaso de agua...


con suerte nunca me entra sed por la noche.


O puedes tener miedo a algo, y decir: voy a enfrentarme a ello, ya no me afecta tanto. Verlo y... que tu estómago te pida un vaso bien frío de agua y desear ver a la niña ensangrentada.