Ya lo tengo todo controlado. -Que ahora viene el viento de otro lado, déjame el timón. Que la vida se nos va, como el humo de ese tren, como un beso en un portal.
Lo que no llegará al final
serán mis pasos, no el camino.
Partes infinitamente pequeñas se desquebrajan, aun creyendo que tenías la pujanza sobre ellas. Y todo queda reducido en pequeñas dosis de silenciosas lágrimas que se acogen a quien quiera oírlas.