Agustín Fernández Mallo.
Este
escritor de la Generación Nocilla es, además físico. Se le ve un interesado por
la física y así lo plasma en sus poesías. No empezó a escribir en un momento
clave, desde siempre le han interesado estas dos áreas tan alejadas.
Tuve el
placer de ir a una de sus conferencias. Fue corta, pero intensa. Creo que me
gustó porque me vi un poco reflejada. Me considero una chica de Ciencias, me
gustan esas áreas, pero por otro lado estudio y me dedicaré a algo totalmente
alejado.
Él puede
compaginar las dos. Trabaja en un puesto fruto de su carrera y, cuando algo le
sorprende, se sienta y escribe lo que se le viene a la mente, sin pensar. Y
locuras no son.
“Se nota que no está calculada,
pensada, que salió”.
“Cuando escribo no pienso en nadie
más que en mí”, lo argumentaba diciendo que no puedes pensar en los millones de
lectores y que lo haces porque tú crees que tienes que hacerlo. Por el puro
placer de crear un mundo tuyo donde analizas algo que te emociona.
Por
último, dijo algo con lo que estaba totalmente de acuerdo.
“A mí las teorías me excitan.
Observando lo estético, jugar con las teorías, ver qué interfases hay entre
ellas. Cuando se junta la teoría con la carne”
“Coger una Teoría, deformarla y
sacarla de quicio, seriamente, hasta que llegue un momento que lo absurdo sea poesía.
Llevar la Metafísica a lo absurdo”
“Cambio
súbito que le ocurre a un sistema dado”
“Debajo
de esta piel hay otra piel, y debajo de esa otra, y debajo otra, y otra, y así
cuantas capas quieras hasta un n N. Antecentro del centro que es finito. Ese centro es la máscara”
cuantas capas quieras hasta un n N. Antecentro del centro que es finito. Ese centro es la máscara”
“Un átomo emite un
fotón y apaga el mundo”
No hay comentarios:
Publicar un comentario