Y por mucho
que vea tiburones en los documentales de la tele, que, cuidado, me los puedo
poner yo y todo, aunque les vea en el Zoo... me pasas una foto y me dices que es
de un tiburón y no la abro. De hecho, más de una vez me he metido en una página
para saber más de ellos y me pongo lejos del escritorio al pasar una foto con
su boca grande abierta.
Hay cosas que
nunca cambian, que están clavaditas dentro.
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