31 de enero de 2011

Las cosas claras y el chocolate espeso


No entendía la situación, necesitaba una explicación. Muchas veces me había quedado con las ganas de ir directamente, y esta vez lo hice. Me armé de valor, y los dedos fluyeron soltando lo más profundo de mis pensamientos. 
La respuesta fue una llamada, cortante y seca... y una promesa, la de hablar eso en persona.

Después de incontables meses sin saber nada... ahí estaba, delante de mí, sonriente, haciéndome mil preguntas... y yo con solo una frase en la cabeza... 
No sé si hice bien en ser tan cortante, en responder así... pero espero que esto le sirva para algo y no lo deje correr, de nuevo.

Los seres humanos necesitamos explicaciones, respuestas. A veces tenemos miedo de decirlo directamente, pero sino... no hay forma de quedarnos a gusto. Otra cosa es lo que te depare.


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