En el mar, una tortuga nadaba felizmente por esas álgidas aguas. Se llamaba Churumbel y siempre quería aventurarse en alguna excursión por ese gran mundo azul, pero sabía los peligros que conllevaba eso, ya que los tiburones rondaban por allí. En cualquier parte, con sigilo.
Churumbel una mañana salió de su casa con su mochila y ,sin miedo, fue avanzando por allí. Vio algas de muchos colores, peces de todos los tamaños, observó con detenimiento las estrellas de mar... pero notaba que algo le seguía. Era una sombra a lo lejos, alargada. No miró hacia atrás, siguió con miedo en los ojos y con una banda sonora dentro de su cabeza que todos conocemos: " chanchanchanchan".
Tiburón se acercó a su altura, a su lado y mantuvieron una conversación:
-Hola pequeña tortuguita-le sonrió con sus perfectos dientes.
-Buenos días... ¿qué...qué tal?- le temblaba la voz
-Bien, respirando las nuevas corrientes marinas de la mañana.
-Ah...qué..qué bien ja ja
-El otro día te vi por aquí, y por eso he venido, para hablar contigo. Estoy aquí por ti
-Oh, es que me gusta ver estos paisajes- no sabía qué otra cosa contestarle.
-Y a mí, pero más si estás tú- se quedó mirándola
Churumbel se quedó perpleja. ¡Un tiburón amable!.Nadaron y nadaron, y siguieron nadando, contándose aventuras y riéndose.
-Bueno, me tengo que ir a casa, es tarde y mis padres se van a preocupar- ya tranquila dijo Churumbel.
-Me lo he pasado muy bien contigo, espero verte otro día porque me apetecería mucho.
- Ja ja ja, ¡muy bien!, ¡hasta pronto!.
-Hola papá, hola mamá, me voy a la cama...
1 comentario:
Que miedo me da la tortuguita... que se fía de un tiburón con apariencia de cordero y corazón de lobo :o)
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