15 de diciembre de 2010

¿Y vivieron felices?

Hace poco vi Shrek Tercero, y me pregunté que si, por algún causal, Encantador se hubiese arrepentido, ¿qué habría hecho Shrek?.
Bueno, lo dejé aparte. Hoy, no sé por qué,  he decidido ver Shrek 4.


Esta vez, Shrek vivía su feliz cuento. Todo era perfecto, pero él no lo veía. Por lo tanto acudió a un pequeño hombrecillo que le hizo firmar un contrato por el cual iba a pasar un día como el ogro que era: asustando y alejado de esa vida tan perfecta de la que se había cansado.
Cuando vio que en esa realidad no estaba Fiona, quería volver a su vida normal, pero no podía ya que el contrato tenía letra pequeña, que arrepentirse no servía de mucho.
Shrek ve que su vida era perfecta y que no se había dado cuenta de lo que tenía hasta que lo había perdido.


Qué irónico. No sabes qué realidad es mejor hasta que no la vives. Vivir la realidad en la que todo era perfecto, aunque tenía sus vaivenes, y después, por arte de magia, cagarla en algo y que esa realidad perfecta se vaya al garete.
Pero mi cuento no acaba como Shrek, no vuelve a la realidad perfecta.
Aunque sí que hay algo en común entre la película y mi cuento: en ninguna de los dos sale Encantador.

2 comentarios:

Ester Livingstone dijo...

¿Y vivieron felices?
¿Quienes?
Porque creo que tan malo es tenerlo como no tenerlo, amiga.

Mi Circunstancia dijo...

Por eso lo pongo en interrogación lo de "y vivieron felices"