Balas de ignorancia, fronteras infranqueables, bombas a distancia... esa guerra había terminado.
Los dos bandos estaban casados y tenían intereses en el otro lado, por lo que uno decidió firmar la paz. Así fue.
Nos enseñan desde pequeños a que las guerras no llevan a ninguna parte, que lo mejor es la palabra... y yo sin hacer caso. No he sacado nada de provecho, ser tan radical no me está haciendo bien...debería irme al botiquín y dejarme de tontas actuaciones, para ello tendré que vender un poco de arrogancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario