11 de mayo de 2011

Espejos


"Los espejos también se comportan como las personas: unos nos quieren, otros nos odian, otros simplemente nos ignoran. Todos tenemos al menos un espejo que es nuestro amigo íntimo. Cuando entro por las mañanas en el baño veo en la repisa del lavabo frascos de cremas y colonias con nombres de dioses. En medio de este Olimpo cosmético y envasado me afeito contemplando mi rostro en un espejo muy amigo que se porta bien conmigo: hace que me acostumbre lentamente a la crueldad del tiempo. Por eso le amo. Lo elegí entre otros muchos. Este espejo no sólo devuelve mejorada mi imagen: también busca el residuo de viejos ideales que haya podido quedar en mi interior para rejuvenecer con ellos mi cara Pero caminando por la calle a lo largo de los escaparates uno se vuelve a crear a si mismo. De pronto en la luna de una mercería te enfrentas con ese desconocido que tú eres. Le miras de reojo y ves que su silueta aún es aceptable; en el siguiente escaparate lo descubres como un ser derrotado, en otro percibos por primera vez que ya camina como un viejo, en otro él se esfuerza por pasar con la tripa metida, en otro yergue la espalda para simular que es un ciudadano jovial. Las distintas imágenes que a uno le devuelven esos cristales pueden ser amables, indiferentes o desoladas. Por fin concluyes que la vida no es sino ir reflejando tu figura en d escaparate de los demás como una mena que con el tiempo va generando menos interés en ser adquirida hasta que un día te encuentras formando parte de una rebaja de grandes almacenes. Pero existen otros espejos que son enemigos declarados. De pronto al entrar en un probador te sientes acuchillado por la espalda. Son innumerables los crímenes que los espejos de los probadores han cometido. Algunas personas se han salvado huyendo de allí en calzoncillos, aunque son muchas más las que han perecido con el ego destrozado dentro de esos cubículos de las tiendas de ropa entre lunas que no cesan de dar cuchilladas desde los cuatro ángulos."


"Espejos", Manuel Vicent.

 

9 de mayo de 2011

Calva

Pocas veces me pongo nerviosa, y menos con los exámenes... he debido acumularlos porque a este paso me voy a quedar calva, y no creo que sea algo bonito de ver...

8 de mayo de 2011

El mundo está loco



Hoy, he matado a una oruga de un ataque al corazón. Después he visto a un hombre en calzoncillos cortitos y ajustados subir toda la calle. Yo iba detrás viendo como la gente le miraba extrañada y riéndose, por su culpa no he visto la paloma muerta que había en mitad de la acera... la he pisado.
Ese hombre ha cruzado la calle y delante de mí andaba un hombre con barba a lo Valle-Inclán que se paraba en cada ventana para colgar llaveros.

La vida, de vez en cuando, te sorprende.

5 de mayo de 2011

Teoría del camaleón

Qué dura es esta rama, ¿no podrían hacerlas más cómodas?, en fin... es la que yo me he buscado. Podría haberme camuflado en esa bonita flor, pero sería demasiado colorido...y eso no me va.
Sí, es mejor estar aquí, sino hoy no me hubiese reido tanto con aquel mono, ja ja ja, vaya brincos pegaba; y esa bonita mariposa que se ha posado; aunque he pasado realmente miedo al ver a esa pantera tan cerca...
La verdad es que esto de pasar desapercibido está bien, nadie sabe que estás, no te molestan y puedes pensar en tus cosas sin tener cara de bobo y que te pregunten, aunque... tiene su lado malo: pasar desapercibido cuando tienes algo genial que contar es frustrante, pasar desapercibido para alguien que a ti te importa llega a ser doloroso... pasar desapercibido...

Y así se quedó dormido, cambiando de color y estampado.


4 de mayo de 2011

Sigue mi compás.

No quiero estar ni un minuto deshojando una verdad.
Porque sé que me podría quemar 
y es mejor dejarse llevar. 


 Disimular, beberte el mar, que es solo una miguita.
Sin que se te note 
que te puedes llevar un golpe.
 

Vamos a frenar.
No seas adicto a la adrenalina
necesitarás una aspirina.

Amenecer charlando con cara de locos.
Es la mejor forma, hablar
aunque cueste y no sepas por donde empezar.



Por verte sonreir he vuelto yo a perder.
Pero mereció la pena entender
que hay que saber perder.





Escuchar una canción acorde a las circunstancias, fatídico.



2 de mayo de 2011

Guión


Y es como si tuvieses la película en la cabeza: te sabes los diálogos de esa escena, imaginas las caras, redecoras el escenario y le pones la música que tú quieres. Lo único que no puedes hacer es sentirlo, y eso te da una rabia tremenda. 
Si los humanos fuesemos capaces de ser herméticos todo sería más fácil.

Y es que el principio, solo dura al principio.