El mundo está loco
Hoy, he matado a una oruga de un ataque al corazón. Después he visto a un hombre en calzoncillos cortitos y ajustados subir toda la calle. Yo iba detrás viendo como la gente le miraba extrañada y riéndose, por su culpa no he visto la paloma muerta que había en mitad de la acera... la he pisado.
Ese hombre ha cruzado la calle y delante de mí andaba un hombre con barba a lo Valle-Inclán que se paraba en cada ventana para colgar llaveros.
La vida, de vez en cuando, te sorprende.
No hay comentarios:
Publicar un comentario