21 de mayo de 2011

Graduado


Se me vino a la cabeza. Ahí, de noche, en un parque el cual no conocía de nada, con las farolas apagadas, sin ver nada...tiré todo y me tumbé y giré, giré,giré colina abajo...
Cuántas vueltas puede dar la vida. 

En un principio todo es jugar, a gatas por la clase haciendo de perritos. Después, en primaria, jugando a los polis y los cacos en el recreo, que tenías que cumplir unos requisitos para poder ser policía. Más tarde, en la ESO, es todo más serio, y tienes más recuerdos aún, y sobre todo si los compartes con alguien especial que sigue estando en tu vida para recordar momentos de vez en cuando olvidados.
Pero no solo en el ámbito académico: recuerdo vagamente cómo era, que me divertía con una vuelta por el barrio, que al abrir el MSN esperaba la conversación de la noche con la persona de siempre.

Bachillerato me ha hecho cambiar. He aprendido muchísimas cosas y han cambiado otras cuantas. Me ha hecho replantearme ideas, pensar en el futuro y tomar medidas.
Ahora, esa conversación del MSN se ha sustituido por el tuenti-chat, y esa persona, que antes estaba siempre, ahora no está ni en mis pensamientos al conectarme.

Y girando girando terminé de girar y me paré, ahí en medio. El césped picaba, llevaba un vestido y no estaba del todo cómoda, pero esa sensación de detenerte un momento, de pensar, de contar las estrellas y notar el corazón latiendo apresuradamente, es tan satisfactoria que me quedé ahí, embobada




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