Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor.
Cualquier solución entraña nuevos problemas.
Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora.
Todo lo que empieza mal, acaba peor.
Nada es tan malo nunca como para que no pueda empeorar.
Murphy ha debido de tener muchas noches de fiesta desastrosas.
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