Y es como si tuvieses la película en la cabeza: te sabes los diálogos de esa escena, imaginas las caras, redecoras el escenario y le pones la música que tú quieres. Lo único que no puedes hacer es sentirlo, y eso te da una rabia tremenda.
Si los humanos fuesemos capaces de ser herméticos todo sería más fácil.
Y es que el principio, solo dura al principio.
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