31 de diciembre de 2010

Bye Bye 2010

Me gusta la forma que despido esta vez el año. Yendo a un concierto de Fito.

Porque soy todo lo que me pasa. Todo lo que me ha pasado este año me sirve para el próximo.  Así que describiré mi año como lo haría Fito: ¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies:

Despidiendo el 2009 con una gran fiesta y empezando el 2010 con el pie derecho. Con los de siempre y con algunos nuevos:
-Las de siempre en nuestro centro de reuniones para marujear, aconsejar y no parar de reír. Haciendo vídeos para los 18 años de cada una, para que sean más especiales. Disfrazándonos para pasar la tarde de forma diferente.  A veces de lámpara, otras de sirena y otras de niña diabólica.
-Con otros saliendo de fiesta y conociendo diferentes formas de formar un grupo. Consiguiendo confianza con algunos en concreto.
-Junto a los de toda la vida, afianzando más aun la amistad con los que siempre han estado ahí para sacarte más que una sonrisa, una carcajada.
-Pasando en un pequeño pueblo una semana santa con dos chicas increíbles llena de fotografías de lugares nuevos cada año.
-Teniendo un precioso día de descanso, durmiendo en Madrid y despertando en Valencia para ver un maravilloso amanecer junto a tu hermana, más que familia, amiga.

Y terminando el 2010 con una semana en la cual he pasado tiempo con cada persona especial nombrada ahí arriba. Bien viendo una película todos juntos, o pasando una mañana en el Retiro, caminando por Madrid, compartiendo un concierto o… una Nochevieja que espero que el año que viene la recuerde con entusiasmo.


Así que aunque un día tuerzas una esquina y te tuerzas tú también, tienes todos estos momentos para seguir pasito a pasito buscando el equilibrio.
Y, aunque parezca mentira, estoy terminando el año como lo terminé el anterior: perdiendo la cabeza pero no el sombrero . Aunque cuidado con perder la cabeza, ya que siempre nos interesa lo que está prohibido y a veces nos puede obligar a pedir a la primavera que nos cure el invierno.

Espero este año 2011 con el corazón siempre loco por vivir y viviendo con intensidad cualquier motivo o sensación.


¡FELIZ AÑO NUEVO!






26 de diciembre de 2010

¡Vete ya!

Ojalá pudiera borrar esa odiosa palabra del diccionario.
"Pesada", ¿que se cree calificándome? lo odio, lo odio, lo odio, ¡déjame y vete lejos!.

24 de diciembre de 2010

Norte, Este, Habla o Calla



Entre el ajetreo de la gente haciendo las compras de navidad, he visto una brújula.
La he cogido y he visto el precio: tres euros. Algo tan importante, que te sitúa en un espacio, que te orienta, cuesta tres euros.
No habrá veces que me he perdido por buscar en lo desconocido... me he perdido y me he quedado sin saber hacia donde dar el paso. Me quedo paralizada sin saber qué hacer, porque soy demasiado poco valiente como para dar un paso firme.
Tengo miedo de avanzar y caer en un precipicio, haciéndome daño. Pero si me quedo parada, no podré ver hermosos paisajes donde respirar aire puro, o peor, me quedaré sin saber dónde está la salida.


Ojalá la brújula que necesito costara tres euros.



Una cuchara sopera, por favor.

Circunstancias familiares: mi padre no es nada cariñoso, mi madre lo es pero no excesivamente y con mi hermana me tenía que pelear para darle un beso bien dado.
Todo ello, y mucho más, me ha hecho tener el concepto de beso como algo especial.
  •  Los indios, para saludar, levantan la palma de su mano derecha.
  • En Estados Unidos, las personas acostumbran saludar con un apretón de manos, solo utilizan el beso en la mejilla cuando se trata de sus parejas.
  • En Bélgica, Alemania, Suiza y Holanda lo normal es dar tres besos, empezando por la derecha, aunque en ésta última, Holanda, también existe la tradición de dar un pequeño beso en la boca entre los hombres y mujeres conocidos.
  • En algunas tribus de África, al Norte de Malawi (pueblo de los Ngá), tienen una forma más peculiar, los hombres se saludan sacudiendo el miembro viril del contrario.
  • Y en España el saludo se manifiesta con los dos besos en la mejilla.Sí, dos besos que más bien son juntar dos mejillas y soltar un pequeño sonido al aire.

    No sé si romperé la tradición pero los besos, al igual que los abrazos, son más que un saludo.
    Tiene que salir de ti en el momento, y si este momento es muy de vez en cuando, cuando lo des hará más ilusión. Aunque siendo así de estricta no me doy cuenta lo que necesita la otra persona. No sabía que un beso pudiera ser tan deseable a veces, como si tuvieras un magnífico helado de chocolate con nata enfrente tuya. Algunos tienen la facilidad de zampárselo en el momento, y otros esperan a que le traigan la cuchara con las galletitas.
     Y como cual puerta cerrada, que de vez en cuando te deja pasar, me he puesto el candado yo misma y no soy yo quien tiene la llave.


    Aunque me parece fascinante los esquimales, uniendo sus naricillas, o con el beso mariposa, juntando las pestañas uno con el otro . ¿Cómo lo aguantarán?.



    19 de diciembre de 2010

    Peligros en el fondo del mar



    En el mar, una tortuga nadaba felizmente por esas álgidas aguas. Se llamaba Churumbel y siempre quería aventurarse en alguna excursión por ese gran mundo azul, pero sabía los peligros que conllevaba eso, ya que los tiburones rondaban por allí. En cualquier parte, con sigilo.
    Churumbel una mañana salió de su casa con su mochila y ,sin miedo, fue avanzando por allí. Vio algas de muchos colores, peces de todos los tamaños, observó con detenimiento las estrellas de mar... pero notaba que algo le seguía. Era una sombra a lo lejos, alargada. No miró hacia atrás, siguió con miedo en los ojos y con una banda sonora dentro de su cabeza que todos conocemos: " chanchanchanchan".


    Tiburón se acercó a su altura, a su lado y mantuvieron una conversación:
    -Hola pequeña tortuguita-le sonrió con sus perfectos dientes.
    -Buenos días... ¿qué...qué tal?- le temblaba la voz
    -Bien, respirando las nuevas corrientes marinas de la mañana.
    -Ah...qué..qué bien ja ja
    -El otro día te vi por aquí, y por eso he venido, para hablar contigo. Estoy aquí por ti
    -Oh, es que me gusta ver estos paisajes- no sabía qué otra cosa contestarle.
    -Y a mí, pero más si estás tú- se quedó mirándola
    Churumbel se quedó perpleja. ¡Un tiburón amable!.
    Nadaron y nadaron, y siguieron nadando, contándose aventuras y riéndose.
    -Bueno, me tengo que ir a casa, es tarde y mis padres se van a preocupar- ya tranquila dijo Churumbel.
    -Me lo he pasado muy bien contigo, espero verte otro día porque me apetecería mucho.
    - Ja ja ja, ¡muy bien!, ¡hasta pronto!.

    La vuelta a casa de Churumbel era larga. Mientras que sabía perfectamente dónde se dirigía pensaba: ¿puede ser cierto?,¿hay tiburones así?, no...no puede ser, intenta ser amable y que vuelva otro día para tenerme a punto de alga y comerme...pero, un tiburón no se rebajaría a decir esas cosas...¡ y menos que se lo ha pasado bien! son fríos. Pero también calculadores... sí, no debería creerme nada de lo que me ha dicho, pero ¡ no le voy a dejar tirado!,¡ yo quiero un acompañante para mis aventuras!...


    -Hola papá, hola mamá, me voy a la cama...



    18 de diciembre de 2010

    Hasta aquí




    Sentirte a gusto es genial. No te das cuenta... todo sale de ti con fluidez. 
    Si no eres tú, si estás callada, si no tienes ganas ni de bailar, cuando es algo que te encanta, es que algo va mal...
    pero no encuentro el remedio para tener esa  agusteza, por así llamarlo.


    15 de diciembre de 2010

    ¿Y vivieron felices?

    Hace poco vi Shrek Tercero, y me pregunté que si, por algún causal, Encantador se hubiese arrepentido, ¿qué habría hecho Shrek?.
    Bueno, lo dejé aparte. Hoy, no sé por qué,  he decidido ver Shrek 4.


    Esta vez, Shrek vivía su feliz cuento. Todo era perfecto, pero él no lo veía. Por lo tanto acudió a un pequeño hombrecillo que le hizo firmar un contrato por el cual iba a pasar un día como el ogro que era: asustando y alejado de esa vida tan perfecta de la que se había cansado.
    Cuando vio que en esa realidad no estaba Fiona, quería volver a su vida normal, pero no podía ya que el contrato tenía letra pequeña, que arrepentirse no servía de mucho.
    Shrek ve que su vida era perfecta y que no se había dado cuenta de lo que tenía hasta que lo había perdido.


    Qué irónico. No sabes qué realidad es mejor hasta que no la vives. Vivir la realidad en la que todo era perfecto, aunque tenía sus vaivenes, y después, por arte de magia, cagarla en algo y que esa realidad perfecta se vaya al garete.
    Pero mi cuento no acaba como Shrek, no vuelve a la realidad perfecta.
    Aunque sí que hay algo en común entre la película y mi cuento: en ninguna de los dos sale Encantador.