21 de marzo de 2011

Me convertí en Supersticiosa

Después de una larga mañana de clases, yo subía las escaleras como siempre.
Ya me dirigía al largo pasillo para llegar a la puerta de mi casa, cuando he visto ahí en medio, subiendo hacia la trampilla que da al tejado, una escalera. Esta escalera estaba colocada de tal manera que tenía que pasar por debajo sí o sí.
La he pasado sin más dilación bromeando con mi madre sobre aquello de la mala suerte.

Más tarde, me disponía a salir de nuevo de mi casa, y otra vez he pasado por debajo, pero esta vez con más resentimiento.
Todo iba según lo previsto, yo estaba estudiando Literatura en la biblioteca cuando de repente han llegado 17 personas con un cuentacuentos especial y se han puesto ,como si tal cosa, como si no molestaran a los que estaban estudiando, a contar una historia.
Por esto, he mudado mis libros a la casa de mi hermana, la cual estaba solitaria. Allí, me ha empezado a doler la cabeza, qué oportuno.
Después de tomarme una aspirina me he quitado las lentillas...¡anda! si no hay botecito donde dejarlas...¡anda! si las gafas de repuesto que tengo allí están deformes. Así no se podía estudiar por lo que he vuelto a mi casa.

La escalera está tumbada en un lateral... la he mirado con recochineo y he llegado a mi casa sana y salva...ya veremos...hasta la próxima escalera que me encuentre…


1 comentario:

Ester Livingstone dijo...

Para que luego os riáis de mi capullas..........