No sirvo para decirte lo que me importas, ni tú para escucharlo. A veces me asombro de lo acordes que podemos llegar a ser. Aunque a veces yo me confunda y crea que el próximo signo de puntuación va a ser un punto, y aparezca una coma indicando que esto sigue.
Poco a poco recuerdo con más niebla como te abalanzabas sobre mí para robarme un beso mientras que notaba la caricia de tu bonita mano recorriendo todo mi cuerpo, dándome lo que yo quería sin pedírtelo. No hacía falta nada más.
No sabía si era pura adicción al placer, y lo sigo sin saber, pero detrás de todo esto sé que eres especial. Sé que me gusta tu ingenio para hacer reír; que seas enigmático sin saber cuál es el próximo paso, aunque a veces eso me lleve a la locura; que tengas esos detalles que me asombren; que tengas picardía en un momento dado; que me digas cosas que tenga que buscar y así aprender cosas nuevas.
Me he dado cuenta que lo de sentir mariposas en el estómago no es ficción. Si sientes algo por alguien aparecen, sino… es como si me dices que las mariposas no existen, que te creería.
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