Hoy, he visto a una mujer montando en bici con tacones.
Y es que, hoy mismo, me ha dado un beso y un abrazo un desconocido, y eso que ni siquiera le doy tal afecto a mis amigos; un hombre, con no muy buena pinta, me ha preguntado la hora, y acto seguido se iba a bajar en mi parada. Con aire sonriente y ojos viciosos me ha dicho "¿tú también te paras en esta?"...
Ayer, me enfrente a un muro inderrumbable y tuve que sacar todas las fuerzas de mí para desquebrajarlo un poquito, pero cuando esto sucedió, salieron palabras a la luz que a mí si que me derrumbaron.
Y en todas y cada una de estas situaciones me han dado ganas de correr, de no combatirlo. De coger la bici más cercana, en lo único que sé montar, y despejarme con el aire. Correr con bici, aún llevando tacones.
Será correr, sin ninguna comodidad, de hecho con dificultades al pedalear, pero según como aprendas de la forma más complicada a salir de esas, aunque corras, te sentirás fuerte y como si le hubieras dado una patada en el culo a todo aquel que te haya invadido tu serenidad.
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