Te odio.Te odio. Te odio. Te odio. Te odio. Te odio...
Eres cabezón hasta decir basta, y aunque lo dijera aun no habría límite para ti.
De algo que no tiene maldad, tú se la sacas toda.
No sé ni por qué te llamo "papá", si los padres están ahí cuando eres pequeña enseñándote todo de la vida, los que te van a buscar al colegio, los que te ayudan a hacer los deberes, los que te preguntan qué tal el día aunque sea cuando están jugando contigo, no al parchís, que es lo que le gusta a tu hijo, sino al dominó que es lo que te gusta a ti.
No sé cómo conseguí no beber, fumar y no tener relaciones sexuales, de hecho, no sé cómo supe qué era un preservativo, porque tú no me lo explicaste. Aunque, según tú, yo ya había hecho todo esto, ya que tu confianza en mí es nula.
Pero bueno, podré contar los momentos contigo en el bar, de caza (con lo que me gusta matar animales), de pesca (con lo poco monótono y emocionante que es ), lo que no consigo recordar son los fines de semana en el cine, viendo una película de dibujos animados, ni en el parque de atracciones, o zoo, ni en exposiciones de fotografía...no sé por qué.
Y lo que me preguntas ahora es por qué soy así y dónde he aprendido a ser tan "embustera", "lianta", "gilipollas","golfa" e "inútil". Pues bien, creo que es lo que he aprendido de la falta de afecto paterno. Aunque claro, afecto el que yo te daba si quería algo...porque la que daba los besos era yo, y eso que, te informo, ya que no me conoces, que no soy para nada cariñosa. Aunque claro, cuando estaba mala bien que no querías nada de eso, por si te contagiaba...
No, no quiero nada tuyo. Vale, ni tu dinero, me las arreglaré y terminaré mi carrera, eso que infravaloras y que dices que he elegido por no separarme de mis amigos, aquellos que, según tú, no valen nada y pronto no estarán a mi lado; pero, ¿acaso sabes cómo se llaman?. Creo que te confundes contigo y tus "amigos".
Pero bueno, al parecer tienes tú toda la razón, yo tergiverso las cosas. Bueno...no sé, mira las proporciones, mmm... 2 de 2 hijas sin hablarte, pero será porque tú tienes toda la razón y eres un estupendo padre, marido e hijo.
Ah, por cierto, la ironía no la he heredado de ti, debe ser que la aprendí de la calle, aquel sitio en el que me encanta estar para no sentarme a cenar enfrente de la caja tonta y estar callada.
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