25 de septiembre de 2011

Escalofrío.



Se me pone la piel de gallina cuando me toca ponerme  unas medias. Ese tacto para mí es horrible, y no solo si me las pongo, sino que también cuando me rozo con otra persona que lleva unas puestas o cuando me acarician la pierna al tenerlas.
También es horrible cuando, en el mercado, el pescadero coge una caja medio mojada y ésta choca con otra de porexpan que está a su lado.
Es horrible cuando me voy a comer una berenjena de bote y chirría  su piel en mis dientes.
Me dan latigazos en la lengua cuando me como un helado de limón.


Me entran escalofríos cuando paso por esa parada y cabe la posibilidad de encontrarte.



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