8 de septiembre de 2011

Muro



Veterinaria, en qué maldito momento te nombré. 
Me encantabas, desde pequeña, pero qué se le va a hacer, debo ser tonta por no llegar a ti.
Te he dejado en unos puntos suspensivos, para no perder tiempo ni dinero y empezar algo nuevo, donde pueda formar nuevos ciudadanos inteligentes, fuertes y con valores del nuevo siglo XXI que tanto me gustan. Enseñarles a no cometer errores de pensamiento que hagan perjudicar a los demás, porque me parece interesante esa mente inocente y sincera, vacía que se va llenando, pero cada uno con una personalidad distinta, con capacidades a desarrollar diferentes y con esos comentarios que a veces te dejan helada.


Ésta, muchos no la entienden y lo someten a crítica. De hecho, siguen insistiendo en Veterinaria. Manda narices, que les cueste más que a mí, y eso que soy yo la que elijo, porque creo que nos olvidamos de que es mi futuro.


Aún así, esto me enseña a no abrirme, no decir lo que quiero o lo que no quiero; no decir lo que me gusta y lo que sí; lo que me apetecería hacer o decir... No decir absolutamente nada, no vaya a ser que defraude a alguien con un cambio de planes.





1 comentario:

DulceSalada dijo...

Lo que piensen los demás tiene que darte iguaal! Di y haz lo que creas que es mejor =)