19 de octubre de 2010

¡Eres un pajero, serás cerote!



Vale que me resbale con el calcetín que dejé el día anterior en el suelo.
Vale que no me de tiempo a desayunar.
Vale que en mi casa no funcione la calefacción y esté congelada.
Vale que el examen de biología me haya salido fatal.
Vale que a mi profesora de literatura le de por explicar los verbos, uno a uno, de un texto.
Vale que la gente se pase con sus comentarios y me haga sentir una fracasada.
Vale que esos comentarios se vuelvan a repetir.
Pero... ¡por qué diantres tiene que venir una mujer hablándonos de misiones y de Guatemala y meterme el dedo en la herida mientras que lo retuerce y yo contengo mis lágrimas!


Cada día estoy más convencida que somos cada uno nosotros mismos y nuestras circunstancias.
Sin esas circunstancias no nos afectaría nada de lo que pasa,porque mientras veía como mis compañeros se metían con lo que decía esa mujer yo estaba callada concentrada en no soltar esa lágrima.

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