Ver un bonito paisaje.
Degustar un rico helado de trufa.
Oler tu colonia preferida.
Sentir la respiración en el cuello.
Y oír...escuchar...¿el qué?.
Cuando estamos en clase escuchamos a los profesores,y así aprendemos.
Cuando el médico nos dice qué tenemos, escuchamos para enterarnos.
Cuando la señora del metro habla, queremos escucharla para saber si me tengo que ir por otro camino...
¿y por qué a veces no escuchamos a los demás?.
Me he dado cuenta que somos tan egocéntricos que solo queremos que se nos escuche a nosotros: mi problema, mi anécdota, mi explicación...
Si aprendemos escuchando al profesor, si sabemos lo que tenemos cuando escuchamos al doctor, si nos informan de que mi línea está cortada y escucho, sé que ese camino no lo puedo coger... por tanto, también aprenderemos si escuchamos a los demás.
Podemos aprender a ver como es esa persona.Porque con sus anécdotas e historietas podemos saber lo que ha vivido; con sus explicaciones podemos saber cuánto sabe; si nos cuenta sus problemas sabemos qué le ocurre y si podemos ayudarle...
Y creía que esto ya se sabía, pero son tantas las personas que no escuchan que me repatea que no se den cuenta que así no van a ninguna parte porque, si no te das un poquito a los demás, nadie va a ser tan generoso de escucharte a ti y no decir nada acerca de sí mismo.
Y todo esto es porque en las circunstancias en las que me muevo ahora mismo me han hecho ver esto.Qué pena me da...
1 comentario:
Esta gente que no escucha... dales caña, baby, que tu sabes.
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