Vuelco a tu estómago. Él te habla.
Hace 9 meses que pasó, hace 8 meses estaba yo deseosa de que me hablara. Hace 8 meses miraba la lista de contactos y su nombre destacaba frente a los demás nombres.
Hace 5 meses me le encontré, fue verle y no saber donde meterme. Hacerme la loca para no saludarle, pero él si me vio y nos saludamos... fueron unos segundos pero me fijé en todos los detalles.
Y después, de cuando en cuando, él me habla. Mi estómago me hace cosquillas y se me pone una tonta sonrisa en la cara.
Su nombre no sobresale ya tanto de la lista de contactos, pero mi sonrisa se pone en mi cara con la esperanza de que me diga algo bonito, de que me diga de verle, de que me toque, de que volvamos a hablar como antes.
Pero él se va, y se despide con un " hasta la próxima y que te sorprenda igual que esta ". No sé si lo hará para sorprenderme o para que, cada vez que lo haga, me ponga a contar los meses que han pasado desde que me despertó a las 7 de la mañana para que viera como estaba nevando...
Vaya circunstancia más tontorrona se me pone en un momento...
Te conocí un día de enero con la luna en mi nariz.
Y como vi que eras sincero, en tus ojos me perdí.
Qué torpe distracción y qué dulce sensación
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