Todos somos diferentes.
Nuestros cromosomas guardan los filamentos de ADN, una molécula que encierra nuestro código genético.
Esta cinta de ADN está formada por nuestros genes, que encierra la clave de nuestra singularidad.
Son necesarios de 20 a 25 mil genes para formar un humano, más o menos los mismos que para formar un pollo.
Cada gen es responsable de un rasgo específico.Unos serán dominantes y otros se mantendrán ocultos.
Una persona puede ser agradable, cariñosa, cabezona, negativa, marimandona y ver la vida como un juego y diversión.
Pero no solo los genes juegan el papel de calificar a una persona, sino que los amigos, familiares y sociedad formarán a esa persona.
Puedes pasar de ser negativa a positiva: antes si tenías un problema se te venía todo encima pero ahora intentas animarte aunque tengas un problema. Ya que no te vas a torturar con lamentos.
Esto no significa que no tengas personalidad, sigues con tus ideales fundamentales pero los otros cambian, según tu supervivencia en la sociedad.
Si alguien es muy buena persona, todos acabarán aprovechándose de ella... por tanto, poco a poco aprenderá a mirar un poquito para ella y no ser tan generosa.
Hay otros que nunca cambian, por malos que sean: tú puedes ser impuntual y siempre llegar tarde que, aunque te echen la bronca, siempre vas a llegar tarde.
Por otro lado, hay características que no cambian, sino que aparecen sin más y antes no estaban. El ser orgullosa sale de ti, no es bueno para los demás por tanto no lo aprendes de ellos.
¿Estos serían genes ocultos que después salen a la luz?
Se podría llegar a una gran tesis con la biología, pero prefiero quedarme aquí. Me gusta más estudiar como los animales sobreviven sin estas facultades que tenemos los humanos para cambiar, sin saber como llegamos a ser como somos, y hacer daño a otra gente.
¿Quién dará la circunstancia que nos convierta en humanos y no en pollos, si se necesitan los mismos genes?
1 comentario:
Cielo, que los genes, al igual que los culos, son distintos...
Además, tu eres un pollo, ¿qué hablas?
Publicar un comentario